La lotería de Navidad: el impuesto para los ignorantes blanqueado con voces angelicales
Estamos en 2025 y sigo alucinando con la cantidad de gente que compra lotería. ¿Te has parado a pensar, aunque sea un segundo, en la probabilidad real de que te toque algo? Sinceramente creo que no.
Esta mañana he vuelto a escuchar a alguien presumiendo de haberse gastado un dineral porque a alguien le tiene que tocar, y casi pierdo la cabeza. ¿De verdad ves normal quemar el dinero así?
La matemática de la ruina
Vamos a los números, que esos no mienten (a diferencia de los anuncios). En la Lotería de Navidad, esa que nos venden como "la ilusión", la probabilidad de que ganes algo de dinero real es ridícula: apenas un 5%.
Y ojo, cuando digo "ganar", no me refiero a retirarte al Caribe, me refiero a la pedrea de 100 euros. Luego tienes un 10% de probabilidad de que te devuelvan lo jugado (el reintegro, el consuelo del tonto) y un aplastante 85% de probabilidad de perderlo todo.
Si esto lo convertimos en dinero contante y sonante, significa que: por cada 20 décimos que compres (400€), en solo uno ganarás la pedrea (100€), en dos te devolverán lo pagado (40€) y en los otros diecisiete perderás todo el dinero (340€).
El balance final es desastroso: pones 400€ y pierdes 260€. Esto cualquier día del año se llamaría un negocio ruinoso, pero en cambio, el 22 de diciembre se le llama "tradición".
"Pero a alguien le toca el gordo"...
Eso ya son palabras mayores. La probabilidad de que te toque el gordo es de 1 entre 100.000. Es un evento prácticamente imposible. Para garantizarte por pura estadística que te toque el Gordo una vez en la vida, tendrías que comprar un décimo cada Navidad durante 100.000 años (o 10 décimos durante 10.000 años, como te vaya mejor).
Si, tendrías que haber empezado a comprar lotería en el Paleolítico, pero tú sigues pensando que este año es el tuyo porque has visto un anuncio bonito.
Publicidad perversa y utilización de niños
Hablando de anuncios, ¿has visto la joya de este año? "El décimo enmarcado". Es una obra maestra de la manipulación psicológica. Nos cuentan la historia de un hombre que renuncia a cobrar un premio por puro valor sentimental.
Fíjate en la perversión del mensaje: el Estado te está diciendo que es romántico perder dinero. Ya no te venden que te harás rico (saben que no cuela). Ahora te venden culpa y afecto con el eslogan "El sorteo que nos une". Traducción: si no juegas, te separas del grupo y serás el raro del pueblo que rompe con la "tradición".
Y yo pensando que los anuncios de juegos y apuestas estaban prohibidos, pero claro, para el "papá Estado" no hay normas. Por un lado nos bombardean con campañas contra la ludopatía y prohíben la publicidad de casas de apuestas pero, en cambio, Loterías tiene carta blanca para manipularnos en horarios de máxima audiencia.
Y por si esto no fuera poco, ¿qué me dices de los niños de San Ildefonso? ¡el Estado utiliza a menores de edad para blanquear la ludopatía!
Utilizan esas voces angelicales, esos niños inocentes cantando números, para enmascarar la realidad. Si pones a un señor con traje a sacar bolas, parece un negocio turbio. Si pones a un niño cantando con voz dulce, parece un cuento de Navidad.
Están utilizando a niños para manipularte y que no veas que estás siendo estafado por el propio Estado.
El impuesto voluntario más rentable del mundo
Actualmente el Estado se queda con el 30% de la recaudación (más el 20% de impuestos que te descontarán directamente si tienes la suerte de ganar más de 40.000 euros).
Así puesto parece poco, pero si lo volvemos a convertir en dinero contante y sonante todo cobra sentido:
En 2024 los españoles gastaron 3.505 millones de euros en la lotería de Navidad.
De este dineral, Hacienda se quedó directamente con 1.050 millones (el 30% de la recaudación) y, del resto que se repartió en premios, se volvió a quedar con unos 170 millones de euros vía impuestos.
Es decir, el Estado se lleva unos 1.200 millones limpios y la gente a pagar como borregos llamándolo "ilusión".
La lotería del Estado es, con diferencia, el impuesto voluntario más rentable del mundo.
Con la lotería, los únicos que ganan son el Estado y toda esa gente que te revende los décimos a 25€ (si, este año hemos pasado de los clásicos 23€ a los 25€). ¿Y donde van a parar esos 5€ extra de la reventa? Pues a sus bolsillos. Limpios. En negro.
A esa gente que te vende papeletas en el bar, en el club de fútbol o en los puestos de la Puerta del Sol... a esos sí que les toca la lotería a diario. Por cada 100 décimos vendidos se sacan 500€ en efectivo impunemente delante de las narices de la Policía y Hacienda.
El negocio redondo
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Tú compras con la ilusión de ganar (y lo pierdes todo)
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El Estado se lleva 1.200 millones de euros (y esto es solo con la lotería de Navidad)
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Y, por supuesto, donde hay dinero, siempre hay alguien intentando aprovecharse del sistema ilegalmente (los revendedores).
El Estado recauda, el revendedor defrauda y tú aplaudes. Si señor. Esto es España.
Pero parece que el 22 de diciembre todo vale: puedes defraudar, puedes poner anuncios perversos para incitar al juego y puedes utilizar niños para blanquear la ludopatía.
El Estado prefiere mirar para otro lado pues aquí lo importante es que la rueda de la ludopatía siga girando y la gente siga pagando el impuesto de la "ilusión".
La gente se echa a la calle si suben el IVA o el IRPF, pero hacen colas de tres horas bajo la lluvia para regalarle voluntariamente su dinero a Hacienda. Claramente la lotería es el impuesto para los que no saben de matemáticas.
Yo lo tengo claro. Mientras tú sigues hipnotizado por los niños cantores y la falsa solidaridad de los anuncios, yo gano dinero todos los años. ¿Cómo?
No jugando.